Guía para responsables de innovación, talento, sostenibilidad o datos que quieren resolver un problema concreto con estudiantes: qué retos encajan, qué modelos existen, qué exige a la organización y cómo medir el resultado.
Una empresa puede trabajar con talento universitario transformando una necesidad concreta en un reto con alcance, datos, responsable interno y resultado esperado. El proyecto puede desarrollarse como TFG, TFM u otra experiencia académica, mientras la universidad conserva el criterio académico. La empresa aporta contexto y acompañamiento; el estudiante investiga y propone una solución.
Trabajar con talento universitario no es delegar trabajo barato ni abrir unas prácticas genéricas. Es convertir un problema delimitado en un proyecto con valor académico, acompañamiento y un resultado útil para aprender, investigar o decidir. La colaboración entre talento universitario, empresas y otras organizaciones (administraciones, fundaciones y entidades) encaja cuando hay retos valiosos y capacidad interna limitada.
Los retos que funcionan con talento universitario son problemas acotados, investigables, no críticos para la operación diaria y con acceso a contexto suficiente. Con esas cuatro condiciones, el estudiante aporta análisis o prototipos útiles sin que el proyecto pierda su carácter académico.
Estos retos aparecen en ingeniería, datos, finanzas, marketing, personas y sostenibilidad. Entre los casos de uso que describe Solsticio figuran aplicaciones de inteligencia artificial para inspeccionar infraestructuras o una aplicación de gestión de flotas con telemetría.
La colaboración entre empresas y talento universitario admite varios formatos, según el reto y el objetivo de la organización:
El Informe CYD 2024 observa que cada vez más empresas españolas innovan, pero que las universidades no figuran entre sus socios preferentes para la I+D.
Una necesidad de la empresa se convierte en un buen reto para talento universitario cuando se formula con siete elementos: objetivo, pregunta, alcance, datos, entregable, persona de referencia y límites. Sin ellos, ni el estudiante sabe qué investigar ni la universidad puede valorar la carga académica.
Si la organización no tiene los retos identificados, Solsticio plantea un taller de activación con sus equipos; si ya tiene proyectos pendientes, los analiza y prioriza.
El proceso para trabajar con talento universitario sigue seis pasos, desde el diagnóstico de la necesidad hasta el aprendizaje final de la organización:
Conviene revisar el calendario de la titulación y empezar con la mayor antelación posible, porque la validación académica y cualquier formalización necesaria pueden requerir varias semanas.
La empresa que trabaja con talento universitario aporta cinco cosas: una persona responsable, tiempo, feedback, datos que se puedan compartir con seguridad y decisiones ágiles.
La agilidad es precisamente uno de los puntos que se debatieron en la presentación del Informe CYD 2025: Pablo Claver defendió que la colaboración entre universidad y empresa no necesita tanto crecer en volumen como ganar velocidad.
En un proyecto con talento universitario, la universidad conserva la dirección académica del trabajo, los criterios de evaluación, la calificación y el tribunal. La empresa aporta el reto y el contexto; la universidad decide cómo se evalúa el TFG o TFM.
La formalización de cada proyecto (convenio, acuerdo de colaboración u otra fórmula) depende de la universidad, del proyecto y de la modalidad, y la determina la universidad según su normativa.
Las condiciones de confidencialidad, propiedad intelectual y uso de los resultados dependen de la universidad, del proyecto y de la modalidad, y se fijan en la formalización que corresponda en cada caso. La autoría del TFG o TFM como documento académico corresponde al estudiante.
Este apartado no sustituye al asesoramiento jurídico: para cada proyecto, lo que rige son los acuerdos aplicables. Para ver cómo se reparte el papel de cada parte desde el lado académico, consulta cómo trabaja Solsticio con las universidades.
El valor de un proyecto con talento universitario se mide en cinco dimensiones: capacidad desbloqueada, hipótesis resueltas, soluciones propuestas, talento identificado y aprendizaje interno.
El talento identificado tiene peso en la decisión. En el estudio de CRUE Universidades Españolas "Talento universitario y empresa" (2025), elaborado a partir de una encuesta a 6.995 empresas, las organizaciones valoran con un 3,9 sobre 5 a sus empleados con titulación universitaria, y el 93 % prevé contratar titulados en los próximos años.
Solsticio (antes U4IMPACT) es un sistema que conecta organizaciones, universidades y estudiantes a través de trabajos finales, programas de talento y retos de innovación. Ha impulsado más de 500 proyectos, con más de 400 organizaciones y más de 75 universidades vinculadas.
Si quieres empezar, elige la ruta que corresponde a tu organización:
Si ya tienes una necesidad concreta, habla con el equipo: plantea un reto de tu organización como proyecto universitario.
Una empresa puede plantear determinados retos acotados, investigables y no críticos, siempre que pueda dar acceso al contexto que el estudiante necesita. En cambio, no encajan las tareas operativas recurrentes ni las urgencias sin margen para investigar, porque el proyecto es un trabajo académico y no una forma de externalizar la operación diaria.
El tiempo que una empresa dedica a un proyecto con talento universitario depende del reto y de la modalidad, así que no hay una cifra única. El equipo no ejecuta el trabajo, que corresponde al estudiante: su dedicación se concentra en el arranque, en las revisiones de avance y en la valoración final.
En los proyectos con Solsticio, la organización toma la decisión final sobre la selección del estudiante. Solsticio facilita el proceso, pero la elección del perfil que trabajará en el reto corresponde a la empresa o entidad que lo plantea.
La universidad. Es quien valida el proyecto como trabajo académico y quien lo evalúa. La empresa aporta un problema real y su contexto, pero no pone la nota ni modifica el plan de estudios de la titulación.
La información confidencial se protege por dos vías: las condiciones que se pactan al formalizar cada proyecto, que varían según la universidad y la modalidad, y la decisión de la propia empresa sobre qué datos comparte. La organización puede limitar el acceso a la información reservada y trabajar solo con la que el reto necesita.
No. Un TFG o TFM con empresa es un proyecto académico y no sustituye unas prácticas ni un puesto de trabajo. La naturaleza, posible remuneración y condiciones de cada colaboración dependen de la modalidad, el acuerdo aplicable y la normativa correspondiente. Si después la organización decide contratar al estudiante, es una decisión independiente del proyecto.
Si tu organización tiene un reto delimitado, plantea un reto de tu organización como proyecto universitario.